domingo, 13 de septiembre de 2009

El cine

El último exhabrupto de Bigas Luna
Le tengo una especial repugnancia a la "industria" del cine en España. Yo lo llamaría más apropiadamente "el cambalache del cine". Me hierve la sangre cada vez que oigo cómo se indignan por el poco dinero que reciben, como en este caso el Sr. Luna, como si tuvieran no uno, sino dos derechos divinos: El derecho divino a hacer cine porque a ellos se les pasa por el arco del triunfo y el derecho divino a vivir de ello sin siquiera hacer cosas que a la gente le gusten.


Porque vamos a decirlo todo; estoy prácticamente seguro de que el señor Luna sabe perfectamente que sí se puede hacer cine sin subvenciones. Más que nada porque uno sólo tiene que irse al multisalas que tenga más a mano y ver la cartelera, y ver el montón de películas no subvencionadas que la gente hace cola por ir a ver. No, el señor Luna se refiere probablemente al "buen" cine. A un cine como el que él hace, para entendernos. Claro, como es tan tan bueno, nadie quiere ir a verlo y por eso hay que subvencionarlo.


Es cierto que hacer cine es caro, pero también es caro hacer relojes de oro y, de momento, no se han manifestado los relojeros pidiendo subvenciones. Es más, abusando un poco de la analogía, sería como si un joyero hiciera un reloj de oro que a nadie le gusta y nadie se lo compra, y se quejara amargamente al estado para que se lo pague, a ver qué va a pasar, es que no tiene él también derecho a hacer relojes de oro?


El Sr. Luna tiene todo el derecho del mundo a hacer las películas que le dé la gana, todo lo estupendas que le dé la gana, pero que lo haga con su dinero, no tirando de los presupuestos generales del estado.


En general, para justificar una subvención (y es algo muy difícil de hacer), se debería demostrar que el bien subvencionado proporciona un beneficio neto a la sociedad superior a lo que cuesta, y por supuesto también superior al beneficio obtenido de invertir esa misma cantidad de dinero en otra cosa. Ejemplo típico: le pagas la carrera de medicina a un zagal y la sociedad obtiene un médico que le aportará más beneficio de lo que costó su educación (esperemos...)


Por supuesto, esto es más fácil decirlo que hacerlo y cada persona tendrá opiniones distintas acerca de qué es valioso y qué no. Se puede discutir mucho tiempo la proporción justa de subvención que beneficia más a la sociedad en materia de educación, sanidad, investigación... ¿pero cine? ¿una película de cine? ¿Nos hemos vuelto todos gilipollas?


Aún suponiendo que se deba subvencionar la cultura (cosa que dudo mucho) por su beneficio para la sociedad, ¿por qué una película de cine? ¿Por qué no para la tele? ¿Es que eso no le gusta al señor Luna? ¿Por qué no escribe un libro, señor Luna? Puede usted intentar promover así la cultura igualmente, y a los españoles nos saldría más barato.


Al final le voy a dar la razón, y si un cine sin subvenciones no es posible, que se vaya a la mierda el cine y todos los gafapastas detrás


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